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Cuatro formas de llevarlo puesto: sobre la carrocería, cruzando el cristal, colgado en la pared o en pequeño. El objeto manda sobre el dibujo —lo que funciona en una puerta no cabe en un parabrisas—, así que cada familia tiene los suyos.

Kit de Vinilo de Autoaplicación

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El diseño del flanco, cortado en piezas y con transfer. Lo aplicas tú.

Parasoles

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La tira de 150 x 30 que cruza la franja superior del parabrisas.

Primer plano de un póster de arte MOA-GRAFICS con un diseño de Fórmula 1, colgado en la pared de hormigón de un garaje o taller profesional.

Pósters35

Sobre plancha rígida, en cuatro tamaños. No hace falta tener coche.

Pegatinas

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Packs de cinco y de diez. Lo mismo, en pequeño.

KITS DE VINILO

El diseño que va sobre la carrocería, ya cortado. Llega en piezas, con el papel de transfer encima, y lo colocas tú: unas veces es una sola pieza grande y otras varios recortes que van sueltos en el envío.

Casi todos están pensados para el flanco —puerta y aleta—, que es por donde se mira un coche cuando pasa. Los hay que ocupan la chapa entera y los hay de franja, y el mismo dibujo cambia bastante de carácter según el color en el que se pida.

Se imprimen y se cortan aquí, con el plóter. Eso es lo que permite que el corte siga el borde del dibujo en vez de un rectángulo.

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PARASOLES

La tira que cruza la franja superior del parabrisas de lado a lado. Mide 150 por 30 centímetros: veinte más de largo y diez más de alto que la medida corriente del mercado, y por eso llega de un montante al otro en la mayoría de compactos.

Es la familia más grande con diferencia, y la que más variedad tiene dentro: desde un emblema solo, centrado, hasta un dibujo que ocupa la tira entera. Se lee de lejos y en horizontal, así que no vale cualquier diseño: lo que funciona en una puerta aquí hay que rehacerlo.

Se coloca con método bisagra, que es lo que evita las burbujas cuando la pieza es tan larga.

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PÓSTERS

Para la pared, no para el coche. Van montados sobre plancha rígida y se cuelgan tal cual, sin marco y sin cristal, en cuatro tamaños.

Es la única familia que no pide tener coche: entra igual quien conduce y quien todavía no. Lo que se cuelga es el dibujo, y ahí caben desde una librea de competición hasta el retrato de un monoplaza.

Al ser una pieza que se mira de cerca y quieta, aguanta un nivel de detalle que en el cristal de un coche se perdería.

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PEGATINAS

Lo mismo, en pequeño. Se venden en packs de cinco y de diez, y no tienen un sitio asignado: el cristal, el casco, la caja de herramientas o el portátil valen igual.

Es la forma más barata de llevar un diseño encima, y la que menos compromete: una pegatina no cambia el aspecto del coche, lo firma.

Salen del mismo plóter y del mismo material que las piezas grandes, con laminado por encima. Es la pieza pequeña de la casa, no un artículo de otra gama.

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